Pintar la vivienda para alquilar o vender: ¿qué compensa?
Muchas veces compensa pintar la vivienda antes de alquilarla o venderla, porque unas paredes limpias y neutras ayudan a las personas a imaginarse viviendo allí. Pero no hace falta pintarlo todo. Lo que compensa es tratar las zonas que más se ven y los problemas que hacen que la vivienda parezca descuidada.
Para vender: la primera impresión
Quien visita una vivienda se fija enseguida en el estado de las paredes. Manchas, marcas de muebles, rayones y pintura amarillenta hacen que la vivienda parezca vieja, aunque esté bien. Una pintura sencilla cambia mucho la imagen.
No hay garantía de que la pintura aumente el valor de venta, y nadie debería prometerlo. Pero ayuda a que la vivienda luzca mejor en las fotografías y en las visitas, y puede evitar que el comprador piense en obras que en realidad son pequeñas.
Para alquilar: durabilidad y facilidad
En el alquiler, el objetivo es distinto. Se buscan paredes que aguanten el uso y se limpien con facilidad. Los colores neutros y la pintura lavable, en las zonas de paso, suelen ser una buena elección.
Pintar entre inquilinos es también una forma de mostrar el estado en que se entregó la vivienda. Conviene hacer fotografías antes y después y guardar el presupuesto.
Qué elegir: colores y acabados
- Colores claros y neutros, como blancos suaves y tonos arena o gris claro.
- Evitar colores muy fuertes, que dividen opiniones y pueden alejar a los interesados.
- Pintura al agua de buena cobertura, para evitar manos de más.
- Acabado mate o satinado en las paredes, elegido según la estancia.
- Pintura específica para baños y cocinas, que tolere la humedad y la grasa.
Dónde invertir primero
Si el presupuesto es corto, haga una lista por prioridades.
- Resolver humedades y moho. Ninguna pintura lo resuelve por sí sola.
- Tapar grietas y agujeros visibles.
- Pintar el salón, el pasillo y la entrada, que se ven enseguida.
- Pintar la cocina y los baños.
- Pintar dormitorios y techos si aún queda presupuesto.
Cuándo no vale la pena
Si el comprador va a reformar la vivienda por completo, o si las paredes están en buen estado, puede no tener sentido pintar. Pregunte a un agente inmobiliario, o a un pintor, si el estado actual es aceptable.
Pintar con prisas, sin preparación, puede empeorar las cosas. La pintura sobre grietas abiertas o manchas de humedad vuelve a mostrar el problema al cabo de poco tiempo.
Prepare la vivienda para las visitas
Pintar es solo una parte. Para que la vivienda luzca bien, ayuda también ordenar y retirar el exceso de objetos personales. Con menos cosas a la vista, las estancias parecen más grandes y las paredes nuevas destacan.
Combine la pintura con pequeños arreglos. Cambiar las tapas amarillentas de los enchufes, retocar los rodapiés y limpiar los marcos de las puertas cuesta poco y completa el trabajo. Una pared nueva junto a un rodapié sucio pierde el efecto.
Consejo: Antes de decidir, pida a un pintor que vea la vivienda y le diga qué es realmente necesario. A veces basta con retocar dos o tres estancias.