¿Qué colores elegir para el dormitorio para descansar mejor?
Para un dormitorio tranquilo, elija colores suaves y poco intensos: azules y verdes claros, beis, grises cálidos y blancos rotos. Los colores muy fuertes o muy vivos tienden a crear un ambiente más agitado. Pero el gusto personal cuenta más que cualquier regla. Si un color le da paz, es el color adecuado para usted.
Qué hace tranquilo a un color
Los colores tranquilos suelen ser suaves y de poca saturación. Esto quiere decir que son colores algo grisáceos o desvaídos, en lugar de puros y vivos. En un dormitorio, ayudan a crear un ambiente sosegado.
No hay una ciencia exacta que diga qué color hace dormir mejor. Lo que se sabe, por experiencia, es que los ambientes tranquilos y sin contrastes fuertes resultan más fáciles para descansar.
Buenas opciones
- Azul claro o azul grisáceo: da sensación de calma y frescura.
- Verde suave, tipo verde salvia: recuerda a la naturaleza y combina con madera.
- Beis y arena: acogedores y fáciles de combinar.
- Gris cálido: moderno, pero sin resultar frío.
- Blanco cálido: limpio y luminoso, estupendo para dormitorios pequeños.
- Rosa muy pálido o terracota suave: dan calidez sin cansar.
Si el dormitorio es pequeño o tiene poca luz, prefiera las versiones más claras de cada color.
Colores que hay que usar con cuidado
Los rojos, los naranjas fuertes, los amarillos vivos y los morados intensos son colores de mucha energía. Pueden ser bonitos, pero cansan si cubren todas las paredes de un dormitorio.
Si le gustan, úselos en pequeños detalles: un cojín, un cuadro, una colcha. O en una única pared, la del cabecero de la cama, en un tono más profundo.
Los colores oscuros, como el azul marino o el verde botella, también pueden funcionar en un dormitorio. Dan un ambiente de abrigo. Pero necesitan una buena luz artificial y funcionan mejor en dormitorios con algo de claridad.
Acabado y luz
En un dormitorio, el acabado mate suele ser el más agradable. Refleja poco la luz, lo que da un ambiente suave y disimula pequeños defectos de la pared.
Fíjese también en la luz del dormitorio. Una bombilla de luz cálida deja los colores más acogedores. Una luz blanca fría los deja más azulados. Cambie la bombilla si el color no le parece como esperaba.
Cómo elegir sin errores
- Elija dos o tres colores que le gusten.
- Pinte muestras grandes en la pared del cabecero y en la pared de la ventana.
- Déjelas dos o tres días y obsérvelas por la mañana y por la noche.
- Escoja el que le siga gustando.
- Combínelo con las cortinas, la ropa de cama y los muebles.
Un consejo útil es pensar en cómo quiere sentir el dormitorio. ¿Acogedor? ¿Fresco? ¿Ligero? Elija el color a partir de esa sensación.
Dormitorios infantiles
En los dormitorios infantiles, puede usar un tono suave en las paredes y dejar los colores fuertes para los juguetes y la decoración. Así resulta más fácil cambiar cuando el niño crezca, sin tener que repintar las paredes.
Elija también una pintura lavable. Las paredes del dormitorio de un niño acaban con marcas tarde o temprano.
Consejo: Si duda entre dos tonos, elija el más claro. Un color siempre parece más fuerte cuando cubre cuatro paredes que en una muestra pequeña.