Rodillo, brocha o pistola: qué usar en cada caso

Para pintar paredes y techos en casa, el rodillo es la mejor opción. La brocha sirve para esquinas, perfilados y maderas. La pistola es buena para superficies grandes o difíciles, pero exige mucha protección y práctica. En la mayoría de los trabajos se usan rodillo y brocha juntos.

El rodillo: lo mejor para paredes y techos

El rodillo cubre grandes superficies con rapidez y deja un acabado regular. Es la herramienta que usa la mayoría de la gente para paredes y techos. El tamaño del pelo cambia el resultado:

Un rodillo de mala calidad suelta pelos en la pintura y deja marcas. Antes de empezar, pase cinta adhesiva por el rodillo nuevo y tire de ella, para quitar los pelos sueltos. Un mango extensible ayuda mucho en los techos y en las partes altas.

La brocha: para esquinas y detalles

El rodillo no llega a las esquinas, ni a la línea junto al techo, ni a las molduras. Ahí es donde entra la brocha. También es la herramienta adecuada para maderas, rodapiés, marcos de puertas y ventanas, rejas y pequeñas superficies.

Compre una brocha de buenas cerdas. Una brocha barata deja cerdas en la pintura y hace rayas. Si cuida bien la brocha y la lava justo después de usarla, durará muchos trabajos.

La pistola: rápida, pero exige cuidado

La pistola esparce la pintura en gotitas muy finas. Cubre grandes superficies rápidamente y deja un acabado liso, sin marcas de rodillo. Por eso se usa en fachadas, muros, techos grandes y en muebles o puertas, cuando se quiere un acabado muy regular.

Pero tiene desventajas importantes:

Para una habitación pequeña, la pistola rara vez compensa. Tiene más sentido en obras mayores o en casas vacías.

Qué herramienta para cada caso

Cuidar las herramientas

Si pinta con pintura al agua, lave el rodillo y la brocha con agua tibia y jabón nada más terminar. Si espera a que la pintura se seque, es muy difícil de quitar. Si va a continuar al día siguiente, envuelva el rodillo y la brocha en plástico, bien cerrado, para que no se sequen.

Consejo: Combine siempre las dos herramientas. Haga primero el perfilado con la brocha y pase enseguida el rodillo, antes de que se seque la pintura del perfilado. Si deja que el perfilado se seque solo, verá una franja con una textura distinta a la de la pared.

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