Cómo pintar puertas interiores paso a paso

Para pintar una puerta interior, límpiela bien, lije la superficie, aplique una imprimación adecuada y dé dos manos finas de esmalte. El orden de trabajo y la paciencia entre manos importan más que la propia pintura. Una puerta bien hecha lleva un fin de semana, sobre todo por los tiempos de secado.

Qué necesita antes de empezar

Reúna todo antes de abrir el bote. Así no tendrá que interrumpir el trabajo a medias, cuando la pintura ya se esté secando.

Preparar la puerta

Si puede, desmonte la puerta de las bisagras y colóquela tumbada sobre dos caballetes. Pintar en horizontal reduce mucho los churretes. Si no puede, déjela en su sitio y proteja el suelo y la pared.

Quite los pomos, las cerraduras y los escudos. Es más rápido que taparlos con cinta y el resultado queda más limpio. Guarde los tornillos en una bolsa, uno por puerta.

Limpie la superficie con desengrasante. Las puertas siempre tienen grasa de las manos, sobre todo alrededor del pomo. Si queda grasa, la pintura no agarra bien. Déjela secar por completo.

Lijar, tapar e imprimar

Lije toda la puerta para quitar el brillo. No hace falta llegar a la madera desnuda si la pintura antigua está firme. El objetivo es dejar la superficie mate y ligeramente áspera, para que la nueva pintura agarre. Quite el polvo con un paño ligeramente húmedo y deje secar.

Tape los agujeros y arañazos con masilla, deje secar y vuelva a lijar solo esas zonas. Pase la mano por encima: si nota diferencias, lije un poco más.

Consejo: Si la casa es muy antigua, las pinturas viejas pueden contener plomo. Antes de lijar en seco, evalúe el riesgo. En caso de duda, lije en húmedo, evite el polvo y pida asesoramiento. No lije cerca de niños ni de embarazadas.

Aplique la imprimación en una capa fina. Si la puerta está lacada o barnizada, elija una imprimación de adherencia. Si tiene madera desnuda o manchas de nudos, use una imprimación que las aísle. Lea en el bote el tiempo de secado y respételo.

Pintar en el orden correcto

El orden evita marcas de solape. Pinte siempre de lo más difícil a lo más fácil, y de dentro hacia fuera.

  1. Si la puerta tiene molduras o cuarterones (paneles con relieve), pinte primero los huecos y los marcos con la brocha.
  2. Después pinte las partes planas centrales con el rodillo, en tiras cortas.
  3. Termine con los cantos verticales y pase la brocha suavemente en el sentido de la veta o del largo.
  4. No vuelva a tocar una zona que ya haya empezado a secarse. Los retoques dejan marcas.

No cargue la brocha. Dos manos finas quedan mejor que una gruesa. Una mano gruesa gotea, tarda en secar y queda con aspecto de piel de naranja.

Lijar entre manos y acabado

Cuando la primera mano esté seca al tacto y lista para la segunda, según indique el bote, pase una lija muy fina. Basta un toque suave para alisar pequeños granos. Limpie el polvo y aplique la segunda mano.

Retire la cinta de pintor cuando la pintura aún no esté totalmente seca, pero ya no gotee. Si espera demasiado, puede levantar pintura junto con la cinta. Tire de la cinta despacio y con un ángulo bajo.

No cierre la puerta enseguida. Aunque esté seca al tacto, la pintura sigue blanda por debajo y puede pegarse al marco. Si es posible, deje la puerta abierta durante un tiempo y no vuelva a montar los herrajes hasta que la pintura esté bien dura.

Consejo: Pinte con la ventana abierta, pero sin corriente de aire fuerte. La corriente trae polvo y hace que la pintura se seque demasiado deprisa, lo que deja marcas.

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